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La familia en el siglo XXI

Posted by DIOGENES GUILLEN on August 26, 2009 at 9:27 PM Comments comments (1)

La publicidad de los medios, a menudo con una descripción y una promoción falseadas de la familia, nos arrastran por «la dictadura de los usos sociales», expresión utilizada hace ya muchos años por Ortega y Gasset. Por eso, hoy como ayer, relativizar la importancia de la familia e imponer ideologías que nos aparten del conocimiento de lo que es la persona y su dignidad,  sería  la  mayor  de  las injusticias,  nunca  nos  aportaría  verdadero  progreso humano.

Hablar de familia es hablar de libertad, autoridad, respeto, amor, crecimiento, entrega a los demás. Sí. En la familia encontramos la primera libertad, que está conectada íntimamente con el servicio a los demás. Una libertad que es sacrificio y renuncia; que siempre cuidará con finura del gran valor del respeto y la justicia. En ella encontramos fortaleza ante la adversidad, ambiente de alegre vencimiento, de mejora real y para todos, comprensión, cierta unánime esperanza, una referencia vital.

En la familia, por su propia naturaleza, se produce el desarrollo personal en un marco de responsabilidad y solidaridad, pues las relaciones familiares son —luchamos todos porque sean- esencialmente, relaciones de amor. Por eso es fuente de humanización y crecimiento personal, el mejor lugar donde las desigualdades pueden ser superadas, es principio afectivo de la especie humana, cuna de socialización primaria e identitaria.

En las relaciones familiares, como primer objetivo, será preciso cultivar y acordar continuamente sus funciones personales: conyugal, parental y fraternal. Esta prioridad comienza ya con el noviazgo; de hecho, ahí se toma la mayor decisión, que después será muy difícil corregir. Tan es así, que a la hora de casarse conviene fijarse más en las funciones personales de la familia que se va a formar, que en los beneficios que en general puede dar (funciones institucionales: biológica, económica, protectora, cultural y de integración).

Los gobernantes, si se quieren ocupar sinceramente del bien de la sociedad, entenderán que la familia es, más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, también insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos y sociales, esenciales para el desarrollo y bienestar de todos los ciudadanos.

Y es que, existen funciones sociales, también con objetivos muy prácticos, que no pueden ser desempeñadas por otras instituciones distintas a la familia. Esto permite descubrir que la familia natural es un grupo primario que se constituye por la residencia común, la cooperación y la reproducción. No es posible que una sociedad moderna produzca los bienes, referencias y claves que requiere para operar, sin el concurso de la familia como referente principal.

 

   EMILI AVILES CUTILLAS.

    Padre de familia numerosa Profesor especialista en pedagogia terapeuta.

Familia, no dimitas.

Posted by DIOGENES GUILLEN on August 23, 2009 at 11:52 AM Comments comments (0)

 

          

     Conviene hacer realmente todos los esfuerzos posibles para que la familia sea reconocida como sociedad primordial y, en cierto modo, 'soberana'». Juan Pablo II

Este fin de semana he tenido el privilegio de poder participar en el Congreso Internacional sobre Familia y Sociedad, organizado por el Instituto Superior de la Familia, que se ha celebrado en Barcelona.

Durante tres días, expertos de renombre internacional han presentado, a los más de trescientos participantes, diversos estudios para analizar el estado actual de la familia, su problemática, sus dificultades, y buscando soluciones efectivas de apoyo a la familia puesto que, como repetía Juan Pablo II : "El futuro de la humanidad se fragua en la familia."

Es verdad que la problemática con la que nos enfrentamos deja mucho que desear: Descenso imparable de la natalidad que imposibilita un correcto cambio generacional y convierte a Europa en un continente cada día más viejo, maternidad tardía, descenso de matrimonios, aumento de abortos (sólo en Europa se asesina a un no-nacido cada 25 segundos), aumento de divorcios, aumento de los hijos nacidos fuera del matrimonio, violencia doméstica galopante y un largo etcétera nefasto para la buena salud de la sociedad.

Es verdad que las cifras son devastadoras, como podemos observar en el Informe sobre la Evolución de la Familia en Europa 2008, presentado recientemente por el Instituto de Política Familiar(IPF) en el Parlamento Europeo.

Pero también, es verdad que estos datos no pueden dejarnos con los brazos cruzados. Construir la familia es posible. Sólo nos falta recobrar la confianza en la familia y defender a la familia desde la familia. Para ello, es verdad, que muchas veces necesitaremos presentar una batalla pacífica y sincera ante los ataques deliberados de los que pretenden exaltar el quebrantamiento del modelo de familia, con el único fin de destruirla. Y es que, como decía uno de los ponentes: «Familia débil, sociedad débil».

Pero, no podemos ni debemos renunciar, nuestra felicidad depende de ello, a «unir fuerzas para sostener, con todo medio posible, a las familias desde el punto de vista social y económico, jurídico y espiritual», como subrayó recientemente Benedicto XVI y a exigir a los poderes públicos unas políticas familiares efectivas de apoyo a la familia, «que ofrezca la posibilidad concreta a los padres de tener hijos y educarles en familia».

En definitiva, no debemos, no sería justo para las generaciones venideras, abandonar la defensa de la familia, puesto que es un bien insustituible para la persona y, por lo tanto, un valioso patrimonio común para la sociedad.

 

        Remedios Falaquera

    Madre de familia numerosa, Maestra y Periodista.

   Escribe en Mujees del siglo XXI y Directora adjunta de Esfera educativa.

Familia, no dimitidas

Posted by DIOGENES GUILLEN on August 22, 2009 at 10:57 PM Comments comments (0)

 

  Familia . no dimitidas

 

«Conviene hacer realmente todos los esfuerzos posibles para que la familia sea reconocida como sociedad primordial y, en cierto modo, 'soberana'». Juan Pablo II

Este fin de semana he tenido el privilegio de poder participar en el Congreso Internacional sobre Familia y Sociedad, organizado por el Instituto Superior de la Familia, que se ha celebrado en Barcelona.

Durante tres días, expertos de renombre internacional han presentado, a los más de trescientos participantes, diversos estudios para analizar el estado actual de la familia, su problemática, sus dificultades, y buscando soluciones efectivas de apoyo a la familia puesto que, como repetía Juan Pablo II : "El futuro de la humanidad se fragua en la familia."

Es verdad que la problemática con la que nos enfrentamos deja mucho que desear: Descenso imparable de la natalidad que imposibilita un correcto cambio generacional y convierte a Europa en un continente cada día más viejo, maternidad tardía, descenso de matrimonios, aumento de abortos (sólo en Europa se asesina a un no-nacido cada 25 segundos), aumento de divorcios, aumento de los hijos nacidos fuera del matrimonio, violencia doméstica galopante y un largo etcétera nefasto para la buena salud de la sociedad.

Es verdad que las cifras son devastadoras, como podemos observar en el Informe sobre la Evolución de la Familia en Europa 2008, presentado recientemente por el Instituto de Política Familiar(IPF) en el Parlamento Europeo.

Pero también, es verdad que estos datos no pueden dejarnos con los brazos cruzados. Construir la familia es posible. Sólo nos falta recobrar la confianza en la familia y defender a la familia desde la familia. Para ello, es verdad, que muchas veces necesitaremos presentar una batalla pacífica y sincera ante los ataques deliberados de los que pretenden exaltar el quebrantamiento del modelo de familia, con el único fin de destruirla. Y es que, como decía uno de los ponentes: «Familia débil, sociedad débil».

Pero, no podemos ni debemos renunciar, nuestra felicidad depende de ello, a «unir fuerzas para sostener, con todo medio posible, a las familias desde el punto de vista social y económico, jurídico y espiritual», como subrayó recientemente Benedicto XVI y a exigir a los poderes públicos unas políticas familiares efectivas de apoyo a la familia, «que ofrezca la posibilidad concreta a los padres de tener hijos y educarles en familia».

En definitiva, no debemos, no sería justo para las generaciones venideras, abandonar la defensa de la familia, puesto que es un bien insustituible para la persona y, por lo tanto, un valioso patrimonio común para la sociedad.

 

    Remedios  Falaquera Silla

  Madre de familia numerosa ,Maestra y Periodista.

  Escribe en Mujeres del siglo  XXI  Y Directora adjunta de esfera Educativa.

Abuelos, hijos y nietos

Posted by DIOGENES GUILLEN on July 23, 2009 at 7:26 PM Comments comments (1)

Cuando tenemos más días de descanso aumentan las ocasiones de trato con familiares y especialmente entre abuelos, hijos y nietos. La calidad de esta convivencia intergeneracional será una buena muestra de cómo estamos construyendo un mundo mejor para los que, tarde o temprano, nos van a relevar en esta vida.

Seguro que estaremos de acuerdo en que nunca será suficiente una relación «de mínimos» entre abuelos, hijos y nietos. Y es que tenemos el sentido común para entender la equidad como la perfección de lo igual. Es una forma de mejorar o asegurar lo justo formulado por las leyes.

Recordemos que en una sociedad verdaderamente justa, los principios de equidad e igualdad no se anulan uno al otro. Ambos se aplican porque son interdependientes: ninguno es suficiente sin el otro. En una sociedad de iguales donde no hay equidad, habrá una igualdad restringida porque todos somos diferentes desde el punto de vista biológico, social y cultural, y necesitamos cosas distintas en tiempos distintos. De ahí que no en todas las circunstancias la equidad entre generaciones se manifiesta de la misma manera.

Tenemos claro que lo que se pasa de abuelos a hijos y de éstos a nietos no es una mera acumulación de conocimientos o bienes. Es, intentemos que sea, además, una transmisión de valores, una dinámica de mejora integral de la persona y su entorno. Este incremento debería generar una extensión de «vida buena» en todos los ámbitos de las relaciones humanas: política, educación, economía, ciencias, ecología, etc.

Considero que la mejora de la generación siguiente tiene mucho que ver con la cohesión familiar, ya que es la familia medio eficacísimo de atención desigual, y desiguales somos las personas. Así, ocurre que la riqueza global que se transmite, queda asegurada por el vínculo estrecho y sincero entre una generación y otra.

Vemos evidente la necesidad de más trato, más convivencia entre padres e hijos. Pero no perdamos ocasión también para que nietos, hijos y abuelos compartan entre todos ellos tiempo libre y descanso, juegos y conversaciones que, aunque sean «batallitas», correcciones o pequeñeces de unos u otros, alimentarán una estima y comunicación valiosísimas para el futuro de todos.

La prudencia, experiencia vital, comprensión y ternura —contra toda adversidad o desánimo— que muestran muchas abuelas y abuelos, pueden compensar de manera extraordinaria las tensiones y precipitaciones de los adultos, pues a veces nos vemos condicionados por la «urgencia» del momento o la falta de perspectiva vital.

En todo caso, abuelos y padres acordarán los medios para evitar desautorizaciones hacia éstos últimos, y también para superar la excesiva protección de los más mayores sobre los nietos.

La fragilidad, limitaciones y necesidades extraordinarias de la ancianidad pueden resultar una auténtica carga. Pero no es la persona anciana en sí una carga, sino sus circunstancias de edad o enfermedad. Por ello, la familia puede y debe unirse y reunirse en torno a los ancianos, sean más o menos capaces, como también se solidariza con un enfermo de 20, 30 ó 40 años.

Además, reconozcamos la importancia que tiene para los niños el hecho de poder situarse, en el tiempo, respecto a sus ascendentes, saber de primera mano experiencias antiguas y fascinantes, conocer sus raíces.

Seguro que podemos construir un diálogo más comprensivo y fluido. Convertiremos el conflicto que pueda aparecer en cooperación. Niños, jóvenes, adultos y ancianos, nos sabremos miembros de un maravilloso equipo que extiende su siembra de felicidad —con dificultades, por supuesto— a lo largo de la historia humana, generación tras generación.

 

Emili Avilés Cutillas

Padre de familia numerosa. Profesor especialista en pedagogía terapéutica.

Subdirector de Educar es Fácil.

 

 

La generosidad < alreves >

Posted by DIOGENES GUILLEN on June 30, 2009 at 11:32 PM Comments comments (0)

La generosidad no es más que un sinónimo de una forma de caridad, de auténtico amor al próximo. La generosidad nos permite dar a los demás lo que tenemos y ellos necesitan, o bien buscarlo, conseguirlo y entregárselo, directamente o también por medio de terceros.

Es bueno tocar el tema de la generosidad, para recordarnos su esencia y su valor; dar esas cosas a otros que las necesitan: dinero, alimentos, medicinas, ropa, albergue, conocimiento... pero sobre todo nuestro afecto y muy especialmente nuestro tiempo.

Pero hay también una especie de generosidad al revés, que es la de saber recibir algo de otros. Muchas veces no dejamos a los demás que se ocupen de nosotros o de nuestras necesidades, les impedimos ser generosos.

¿Por qué eso? Por diversas razones, unas equivocadas y otras malas. La mala principal es por soberbia: no queremos reconocer ante el otro que necesitamos algo, cosas materiales, amor, amistad simple; pero en general se trata de cubrir alguna necesidad que por el momento no podemos satisfacer.

Las otras razones incluyen una bondad malentendida, que no permite tampoco al otro darnos algo, porque "...cómo, no, pues no..." Al actuar así, pensamos que le estamos quitando al otro su dinero, sus cosas o su tiempo, y le impedimos ser generosos con nosotros; grave error. En síntesis: no nos dejamos ayudar. Vemos la oferta de ayuda ajena, la mano extendida, como una forma de "quitarle" sus cosas, su dinero, su tiempo, su apoyo.

Curiosamente, a veces los demás, los seres que nos quieren, que nos aprecian, vislumbran necesidades nuestras que nos pasan desapercibidas, y cuando nos ofrecen generosamente ayudarnos, la misma sorpresa nos hace rechazar esa ayuda. Aceptémosla, tiene sentido y podremos reconocerlo.

Nos parece bien dar a otros y que lo acepten, sea para sentirnos bien —soberbia—, o por auténtica y desinteresada generosidad (léase caridad cristiana). Pero debemos también ser lo suficientemente generosos para permitir a los demás serlo con nosotros, dejarnos ayudar o acompañar sin falsos orgullos o malentendidos, pensar que si alguien nos ofrece, nos da algo es como que se lo estamos quitando, y que no se vale así.

"Dad y se os dará", nos dice el Evangelio, y ello incluye el dar al otro la oportunidad de ser generoso con nosotros, no negarle su buena intención, su generosidad, su cristiana caridad en el más amplio sentido, la responsabilidad que siente familiar o socialmente.

No dejemos que la soberbia, el orgullo, o la distorsión del concepto generosidad se interponga entre nosotros y quienes quieren, con la mejor intención del mundo, la caridad, ayudarnos en alguna necesidad nuestra. Cambiemos el "no gracias, a ti te hace falta, no puedo aceptarlo..." y otras versiones de lo mismo, por "sí, gracias, te lo agradezco mucho, que Dios te dé más".

La generosidad de dar, lleva de la mano la generosidad de recibir, de aceptar la ayuda de otros, en la forma que sea.

 

  Salvador  Ignacio  Reding  vidana

LA FAMILIA A LA DERIVA (ULTIMA PARTE)

Posted by DIOGENES GUILLEN on June 20, 2009 at 10:29 AM Comments comments (1)

Se considera progreso el rechazo y el olvido de Dios. El creer que nada es pecado y así vivir libremente sin normas ni principios morales. «A menudo el hombre vive como si Dios no existiese e incluso pretende ocupar su puesto. Rechazando las leyes divinas y los principios morales el hombre atenta contra la familia, intenta callar la voz de Dios y borrarlo de la conciencia de los pueblos,y así hace su aparición la cultura de la muerte, que es injusticia, discriminación, explotación, engaño y violencia», ha dicho Juan Pablo II.

Se considera progreso ciertos programas de televisión que buscan una provocación directa de los instintos. Entre esos programas están los violentos, los eróticos y pornográficos, esas historias de amores y desamores, engaños, adulterios, etcétera.

Se considera progreso el llevar a los debates televisivos a personas de cierto relumbrón pero, a veces, de poca ciencia y mucha confusión. «Las cadenas de televisión se han convertido en un patio de vecindad donde sólo interesa el cotilleo, el chismorreo, el discurso de las comadres y las cotorras». Cuando de tele se trata hay que decir que se ha perdido la vergüenza y el pudor. Hoy se valora la ordinariez. Al presentar un programa no se tiene en cuenta la buena educación, ni la elegancia, ni el buen estilo, porque se cree que eso no conduce a nada. «La televisión está para formar no para deformar, es un arma terrible y cuando queramos corregirla quizás sea demasiado tarde». Algunos medios de comunicación son como ventiladores dedicados a esparcir toda clase de inmundicia e indecencia por todas partes. ¿vaya nivel cultural y moral que está impartiendo! «No hay telebasura, hay hombres basura. Si no hubiera hombres basura, que hacen la televisión basura, no habría basura».

En nombre de la libertad, nos quieren hacer creer que todo vale, que lo malo es bueno. Se va creando ambiente, porque saben que el ambiente contamina. El ambiente, los medios de comunicación, todo lo que nos rodea, es como un lavado de cerebro que borra principios que van cayendo en el olvido. Y esto se ha ampliado a la vida familiar, a las relaciones sexuales, al respeto a los demás, al respeto a la vida. Pero claro, como el vacío no existe, se llena de egoísmo, de hedonismo, de crueldad, de falta de responsabilidad, de frivolidad. Y ojo, que la moralidad es como una carcoma para el individuo y para la convivencia social. Ahí está la propia historia recordándonos que la degradación moral y humana llevó a imperios poderosos hasta su degradación.

Entonces, ¿dónde están las raíces del mal? En la degradación del nivel moral. En la exaltación del vicio. En la ridiculización de toda clase de virtudes. En los ataques a la familia. En el olvido de Dios.

Vivimos en un mundo donde a la mentira se le llama diplomacia, a la explotación del hombre se le llama negocio, a la irresponsabilidad se le llama tolerancia, a la falta de respeto se le llama sinceridad, lo frecuente se interpreta como normal y lo normal se interpreta como moral.al robo al engaño corrupción.

Se habla mucho de calidad de la enseñanza, pero en estos tiempos no será posible aunque esté legislada, si antes no se acomete una ley de calidad de la televisión. La televisión es en gran parte culpable de la poca motivación de los alumnos y del escaso interés por aprender. Lo que se hace en la escuela a diario se deshace en veinte minutos frente al televisor. La televisión reduce la falta de diálogo en el hogar y lo más grave aún es que ha roto en pedazos la intimidad del hogar. Una cosa es buena o mala, verdad o mentira porque lo ha hecho la tele. La avalancha de telebasura está embruteciendo a las personas. «Hoy nos falta una conciencia crítica. Sin ella —según estamos perdidos en este mundo».

La misión principal de la familia es la transmisión de la vida y la educación de los hijos, siendo una institución imprescindible en la sociedad. Una familia sana es el fundamento de una sociedad libre y justa. Es la hora de la familia. Si dejamos morir a la familia, si permitimos tan sólo que se debilite, estamos poniendo en juego la supervivencia de toda la sociedad. «El hombre —ha dicho Juan Pablo II — no tiene otro camino hacia la humanidad más que a través de la familia. Matrimonio y familia son hoy más importantes que nunca».

LA FAMILIA A LA DERIVA (PRIMERA PARTE)

Posted by DIOGENES GUILLEN on June 8, 2009 at 5:39 PM Comments comments (3)

La familia a la deriva

La familia es la comunidad de los padres e hijos, basada en lazos de sangre y amor, que se convierte en la célula básica de la sociedad. Hoy, la familia, por desgracia, pasa por momentos muy difíciles. «El hogar familiar, en muchos casos, no es un lugar que irradia calor, donde todos se sienten a gusto, sino que es un lugar  de tensiones, de silencios odiosos, de palabras hirientes y, muchas veces, lamentablemente, escenario de agresiones físicas». El vínculo de la obediencia a los padres se ha relajado hasta casi desaparecer. Los componentes de la familia continúan unidos bajo un mismo techo, pero los lazos de unión han cambiado. El respeto, la obediencia y la solidaridad fraterna han saltado por los aires. Hoy se considera a los viejos como productos de desecho, a los que no hay por qué cuidar. ¿Para qué usar tantos medicamentos con los pobres ancianos que no sirven para nada y que suponen una gran carga a la Seguridad Social? Un ser humano nunca estorba, nunca es inútil por muy inválido que esté. En estos tiempos se pretende anular el esquema tradicional de familia con la presentación de lo que se ha dado en llamar «nuevos modelos de familia». Se ataca a la familia, se quiere destruir a la familia, se quiere sustituir a la familia; porque parece que hay un empeño en degradar los valores éticos y morales que no son del agrado de algunos..

Hoy nos encontramos invadidos por la idea de progreso. El progreso es bueno cuando contribuye a que la vida sea más humana, más digna, que el hombre sea moralmente mejor, más responsable, más dado a los demás y con mayor profundidad espiritual. Pero la idea de progreso ha llegado hasta la familia, que se considera anticuada y hay que modernizarla. «Las parejas perpetuas son estúpidos convencionalismos»,   «El vínculo de sangre no garantiza una mejor relación. Se puede sustituir por amigos».

En nombre del progreso se pretende presentar el matrimonio permanente como un ideal prácticamente imposible de vivir. Esto ha dado lugar a que un hombre y una mujer rompan su matrimonio por el menor motivo. Igualmente, a que un hombre y una mujer se unan sin más, sentimentalmente, porque el amor no necesita ataduras y porque es más fácil romper una vinculación sentimental que una jurídica. Por la misma razón, a satisfacer los propios instintos sexuales tan simplemente como beberse un vaso de agua. Creo, sinceramente, que es un concepto muy pobre de familia el creer que con el divorcio, el aborto y los métodos anticonceptivos la familia progresa. Ya se ve que no cuenta para nada el fomentar el amor entre sus miembros, ni la elevación espiritual, ni la mejora cultural, ni la educación de los hijos, ni la vivienda confortable, ni una base económica sólida y estable. «La familia —según Juan Pablo II — es el campo de batalla en el que se desarrolla la lucha fundamental por la dignidad del hombre en el mundo actual».

                                                                          ARTICULO ESCRITO POR

MANUEL GARRIDO LOPEZ.

JULLAPRO entrega pizarras a la escuela del Llano

Posted by Frepeme on April 22, 2009 at 10:54 PM Comments comments (4)

Siempre se ha dicho que el que esta dentro del ojo del huracan no ve los daños que este hace a sus alrededores.  Pues dejenme decirle que en el caso de estos jovenes Llaneros eso no tiene validez, porque ellos siempre estan atento de las nesecidades de su comunidad para de alguna manera tratar de resolverlas.

JULLAPRO es un grupo formado por jovenes Llaneros que viven en la misma comunidad y en la ciudad capital de Santo Domingo y que ahora tambien se han extendido hasta Boston en los Estados Unidos.  Ellos se mantienen alerta de lo que le pueda faltar a su comunidad y luchan incansablemente por lograr los objetivos que vayan siempre a favor del Llano.  Su ultimo trabajo consto de suplir a la escuela Andres A. Cabral (escuela del Llano)de pizarras para todas las aulas de la escuela, porque las que tenia estaban en un estado de deterioro muy avanzado y se le hacia casi imposible a los maestros poder escribir en ellas.

 

JULLAPRO salio en busca de ayuda y la encontraron con personas que nunca le dicen que no a su comunidad y tanto como en el mismo Llano, Santo Domingo y Boston pudieron colectar las pizarras necesarias para suplir cada aula con una o dos pizarras, para que los niños estudiantes puedan recibir una sana educacion en sus cursos de primaria.

 

JULLAPRO esta compuestos por jovenes Llaneros residentes en el Llano, la ciudad capital de Santo Domingo y ahora tambien en Boston, USA.

 

Bien hecho JULLAPRO!!! 

 

PM


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